Enlaces  |  Contacto  |  24 Mayo 2012 
 La futurista Honda DN-01


© Honda Motor Co. Ltd.

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¿Cuántas veces se da carta blanca a la imaginación para erigirse en protagonista total de un diseño industrial? Pocas, muy pocas. Pero, ¿en cuántas ocasiones se consigue hacer de ese proyecto una realidad viable comercialmente? Aún menos. Aun así, Honda ha logrado superar ambos retos. ¿Cómo?, sigue leyendo y descubrirás el secreto para materializar un sueño.

Pero lo mejor de todo es que es un sueño no sólo tangible, también es funcional. La DN-01 de Honda no es sólo un bonito escaparate fruto de un delirio estrafalario, por suerte es una inteligente y efectiva plasmación de un alarde de imaginación sobre dos ruedas.

A primera vista me viene a la mente el recuerdo de algunos modelos como la "Moto 6.5" creada por el gurú del diseño Philippe Starck para Aprilia, un ejemplar que fue adquirido en muchas ocasiones por coleccionistas que ni siquiera sabían montar en moto. En este caso no me extrañaría que el fenómeno del coleccionismo volviese a surgir gracias a una motocicleta que se sale por completo de los parámetros convencionales.

Sólo hay que mirarla para darse cuenta que el futuro comprador no será un "quemado" de las R, ni un amante del cuero y el cromo, quizás ni los más pragmáticos scooteristas se atrevan con un ejemplar de semejante estilo. ¿Quién entonces osará pasear la peculiar silueta de la DN-01 por esos mundos de dios?
Exactamente no lo sé, pero a buen seguro no será una persona tímida, ya que la silueta futurista de la DN atrae como un imán las miradas allá por donde pasa.

No es para menos, uno casi pasa tanto tiempo admirándola y descubriendo nuevos ángulos como montado sobre ella. Su perfil alargado y bajo se nos antoja kilométrico, punto que se confirma al conocer su distancia entre ejes, nada menos que 1.605 mm., muy, muy cerca de la exhibida habitualmente por los grandes modelos custom. Si con eso no te basta para hacerte una idea, toma nota, su longitud total es de 2.315 mm. Larga como un día sin pan.

Y qué decir de su personal rostro, con esa imagen de escualo de incisiva mirada que le proporciona un ancho y plano faro delantero de triple óptica. Los intermitentes escapan de esa zona y se localizan en los espejos retrovisores, dos auténticas pantallas de cine que proporcionan una visión perfecta de todo lo que ocurre a nuestra espalda.

Las líneas del carenado frontral se estiran y se confunden finalmente con el depósito de combustible, que ofrece unos angulosos recortes para encajar sin problemas las piernas. Sobre el depósito se observa una tapa abatible bajo la que se oculta el tapón de combustible en tanto que una cúpula tintada en negro apenas si cubre un cuadro de instrumentos colocado casi en el morro de la moto. Esta pantalla cumple simplemente funciones estéticas ya que se eleva lo justo para desviar el viento hasta el pecho. Lo dicho, un simple elemento decorativo. Y por lo que se refiere a la información, se concentra toda en un una gran pantalla LCD de fácil y clara lectura a pesar de encontrarse a una considerable distancia.

Un detalle preciosista, la DN-01 es uno de los dos únicos modelos que lucen en su depósito el exclusivo emblema redondo que aloja en su interior el Ala de Honda.
El puesto de conducción es con seguridad mucho más acogedor y confortable que muchos sofás gracias a un ancho, bajo (690 mm.) y mullido asiento, un manillar de largos cuernos que se estiran hasta casi alcanzar tus manos y unas amplias plataformas reposapiés ligeramente inclinadas. Además, la pieza que da forma al asiento trasero ofrece una suerte de resplado lumbar al piloto ya que se eleva de forma importante en su parte delantera, mientras que consigue alojar con total comodidad al pasajero.

Por cierto, bajo esta pieza se abre un pequeño hueco donde alojar la documentación, las herramientas, un antirrobo en U y ... nada más.

La zaga de la DN-01 muestra unas asas integradas que cubren la óptica trasera, formada por leds y bordeada por los indicadores de dirección, rematando así un conjunto tan peculiar como armónico.
Otros detalles que contribuyen a realzar el espectáculo visual del sueño de Honda son una elegante pieza de diseño que envuelve al radiador y se alarga hacia atrás hasta alcanzar un largo y cromado silencioso de sección triangular que aporta una nota brillante al conjunto final.

Hasta ahora el exclusivo modelo de alta costura que viste la DN no ha dejado ver nada más, pero bajo esas fibras Honda ha colocado una buena parte de su tecnología al servicio de la elegancia y la suavidad de funcionamiento.

Por ejemplo, la mecánica escogida ha sido un V-twin a 52° de 680 cc. que llega avalado por su eficaz e impecable funcionamiento en modelos como la Deauville y la Transalp. Este motor refrigerado por agua incorpora un sistema de inyección electrónica y culata de cuatro válvulas, así como un sistema catalizador con sensor de oxígeno integrado. Fino y limpio como pocos.

En cuanto a las cifras, la potencia alcanza los 61,2 CV a 7.500 revoluciones y el par máximo se fijan en 6,5 Kgm, mil quinientas vueltas más abajo.
No obstante, en el caso de la nueva DN-01 se emplean unos cárteres completamente nuevos, especialmente realizados para alojar un nuevo y preciso sistema de transmisión. En efecto, la otra gran aportación de este modelo, además de su atrevido diseño, es el HFT (Human Friendly Transmisión), un mecanismo mecánico-hidráulico que se encarga de transmitir la potencia del bicilíndrico a la rueda trasera.

Ya, pero qué tiene de nuevo te preguntarás. Pues todo y nada. Me explico, todo porque es la primera vez que se emplea algo así en un vehículo de dos ruedas y "nada" o casi nada, porque es un sistema similar al utilizado por algunos de los ATV de Honda.


Suavidad mecánica

Veamos con un poco más de detalle el HFT, un sistema mecánico que incorpora un embrague hidráulico encargado de cambiar automáticamente la relación de transmisión. El conjunto se compone de un motor que acciona una bomba de aceite encargada de mover un sistema de placas inclinadas y pistones que son los que finalmente varían la transmisión de par motor y en consecuencia la velocidad de rotación del eje final de transmisión a la rueda trasera.

Todo este galimatías mecánico se traduce en dos modos completamente automáticos de transmisión - modo "D" (Normal) para una conducción relajada y modo "S" o deportivo - y un modo manual de seis velocidades que se acciona desde un pulsador en el manillar y que permite subir y bajar de marcha.

Además el sistema HFT incluye un punto muerto mecánico que puede ser accionado mediante un pulsador y que se activa automáticamente cuando se para el motor.
Menos exótica resulta su parte ciclo puesto que los elementos empleados quedan supeditados al protagonismo absoluto de la imagen externa y la peculiar transmisión; así que no esperes sorpresas en este apartado.



Más info:  www.dailymotos.com
 

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