Estamos en plena fiebre de los Transformers, seres llegados de otra galaxia que son capaces de convertirse en cualquier vehículo, coche, avión… lo que sea. En realidad son robots que adoptan esas formas para poder vivir entre nosotros. Esto fue lo primero que me vino a la mente cuando me pasé por los almacenes centrales de motos Basi a recoger la más espectacular representante de las “Street Fighter”, el segmento con los diseños más agresivos y rompedores del mercado actual.
Como sabrás, el concepto y la estética de estas “guerreras de la carretera” provienen de los años 80 en que los usuarios de las superdeportivas de la época (Suzuki GSXR, Yamaha FZR, Kawasaki ZXR, etc.) no cambiaban los carenados en caso de caída, sino que dejaban la araña con las dos ópticas delanteras e instalaban un manillar alto. Conclusión: conseguían la agilidad y potencia de una deportiva pero con la manejabilidad y diversión que sólo proporcionaban las motos de campo. Así se inició una “raza” de motos que empezaron siendo bastardas pero que, ante la presión del mercado, han llegado a ser producidos en serie por las distintas marcas.
Este tipo de motos son puramente europeas, y es posiblemente en el viejo continente donde se fabriquen las más puras, efectivas y radicales del mercado. Tenemos a los ingleses con Triumph y la primera Street Fighter pura del mercado- la Speed Triple- que ya ha subido hasta los 1050cc, pero por otro lado tenemos a los italianos que, como todos sabemos, son los reyes del diseño. No se pueden conformar simplemente con desnudar una deportiva y poner manillar alto, no señor, sino que fabrican motos que logran mezclar lo que parece increíble: agresividad con elegancia. La última y mejor muestra de ello es esta Benelli TNT 1130.
Se trata básicamente de una Tornado sin carenado y con manillar alto, pero si analizamos con más detenimiento veremos más diferencias. Por ejemplo, los discutidos y espectaculares ventiladores traseros de la Tornado se han colocado junto a los radiadores ambos lados del depósito , solución tomada en su momento por Honda en sus 250 de GP y, más tarde, en su superbike VTR, aunque los italianos lo han resuelto de una forma estéticamente demoledora, preciosa e impactante. Junto con las líneas generales de esta TNT que recuerdan claramente a una mezcla entre animal, insecto y Transformer, los dos abultamientos laterales parecen casi los músculos de una bestia a punto de atacar. Otra buena muestra de por qué los italianos siguen imbatidos a la hora de diseñar motos.
Toda la moto es negra menos las vigas tubulares laterales del chasis y el precioso entramado del basculante (con dos espectaculares y grandísimos tensores de cadena) que es, como obliga la tradición, de color rojo. Éste contraste da otro toque de distinción a la Benelli, aunque recordemos que hay otras combinaciones que son, en realidad, distintos modelos de la TNT. También están, aparte de la básica, la Café Racer y la Titanium.
Si nos acercamos podemos ver detalles interesantes. Comenzando por el frontal, con dos ópticas afiladas y un pequeño cupolino que le da todo el aspecto de una mantis religiosa, y terminando por el afilado colín con un solo escape central de sección oval y los intermitentes horizontales. Las cachas laterales con el radiador y los ventiladores tienen marcados en nombre y modelo, y si miramos al peculiar motor con todo el frontal despejado por donde discurren los colectores y los laterales de los cárteres con el nombre de la marca grabado.
En cuando la parte ciclo cuenta, como no puede ser menos en una italiana deportiva y “de diseño” como ésta, cuenta con una espectacular horquilla invertida Marzocchi de ni más ni menos que 50 mm de diámetro , un amortiguador trasero muy regulable en el que, por ejemplo, no hace falta herramientas para regular el hidráulico pues cuenta con una pequeña rueda solidaria con el amortiguador.
Y no olvidemos los gadgets. Sobre el completísimo cuadro analógico-digital que nos ofrece todo tipo información (desde la velocidad hasta las revoluciones, la hora o el nivel de gasolina) y que es prácticamente el mismo de la Tornado, podemos ver un botón en el que leemos “Power Control”. ¿Y para qué sirve?, pues para seleccionar dos curvas de potencia , una más suave para carreteras de poco agarre o lluvia y otra que despliega toda los caballos y la sensación de poderío de qué son capaces los 1130 cm³ de este rabioso motor que, por cierto, es el más grande de toda la categoría. Declara 140 cv., pero lo importante no es esa fría cantidad, sino la facilidad la sensación de control que transmite al acelerador. Ahora lo vemos.
Si de verdad esta Benelli fuera un Transformer los que aparecen en la película, sería sin duda de los más poderosos y ágiles y, por supuesto, de los buenos… ¡que para eso es una moto!
Bromas aparte, hay pocas (o ninguna, diría yo) motos hoy día que sean capaces de transmitir esa sensación de control, rigidez y aceleración, con una respuesta instantánea entre tus neuronas y tu muñeca derecha, como esta . De entre las Street Fighter es, posiblemente, la que tiene una herencia más directa de su hermana superdeportiva. Buena muestra de ello es el tarado firme de la excelente amortiguación y la distancia libre al suelo, posiblemente la mejor de toda la categoría. Ni siquiera en circuito es nada fácil rozar las estriberas, con que mucho menos en carretera abierta. La posición es, sin duda, puramente deportiva, pero con el manillar alto la verdad es que nos es incómoda y te adaptas a ella rápidamente. Las carreteras más sinuosas se hacen divertidas y placenteras.
La direccionabilidad es fantástica, básicamente porque va exactamente por donde tú quieres, incluso más que alguna deportiva pura de manillar bajo, mucho más peso delante y aerodinámica más eficaz. Además, es tremendamente fácil controlar la trazada controlando el acelerador y dosificando el embrague. En fuertes aceleraciones tampoco mueve mucho la cabeza, lo que obliga a tener poco giro de dirección, lo que en maniobras a baja velocidad o en ciudad la limita mucho.
Eso sí, su rudo aspecto se corresponde exactamente con su funcionamiento. Su motor es poderoso y bastante sonoro, de tacto un tanto áspero en los tiempos de mecánicas refinadas que vivimos hoy día. Agresiva de respuesta y con bastante rumorosidad mecánica que hace parecer “el más malo” del lugar en cuanto llegas a cualquier sitio . Por otro lado, y como es de suponer en una moto así, no es lo que podríamos denominar una buena turística. De hecho, no es nada adecuada, y no es por la fuerza del aire en marcha, algo que ya te supones con estas montado en una moto sin carenado, que aquí incluso es más que soportable a velocidades realmente altas. Tampoco por su posición o cierta rudeza de funcionamiento, sino porque el escape bajo el colín hace que esa zona se caliente hasta niveles insospechados. Montar algún sufrido pasajero o pasajera ahí detrás es todo una prueba de valor, aparte de que como es habitual en el segmento, el asiento es bastante estrecho.
Los consumos son realmente altos- podemos decir que es fácil pasar de los 10 lts. a los 100- pero ya está disponible un nuevo mapa de inyección con el que saldrán las motos a la venta que, según nos comentaban directamente desde Benelli España, consigue una entrega de potencia más suave y, sobre todo, un ahorro considerable de gasolina de hasta ¡2 litros! a los 100 km.
|
|